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Romper la cadena

No se crean todo lo que leen en Internet. A nuestro alcance están las herramientas necesarias para contrastar la información que nos llega por mail o una red social. Comprobar las fuentes cuesta el mismo esfuerzo que publicar un comentario o difundir una noticia. Los usuarios tienden a aplicar la ley del mínimo esfuerzo, lo que favorece actitudes impulsivas. A los bulos y rumores cabe añadir los titulares tendenciosos (cada vez más frecuentes en la “prensa seria”), que aprovechan el escaso interés de muchos internautas por leer las informaciones o entrevistas completas antes de opinar.

Estas son las recomendaciones de la Asociación de Internautas para reconocer los llamados hoax:

  1. Los hoax o bulos carecen de fecha de publicación y están redactados de la manera más atemporal posible para que pervivan el máximo tiempo circulando en la red.
  1. Los bulos o hoax son anónimos, no citan fuentes (ya que carecen de las mismas) y no están firmados para evitar repercusiones legales.
  2. Los bulos o hoax contienen un gancho para captar la atención del internauta. El éxito del bulo residirá en cuanto morboso, monetario o generador de miedo sea su gancho.

Ejemplo Hotmail: Hotmail cerrará sus cuentas. Perdida de contactos y multa de una gran cantidad de dinero (gancho miedo basado en valor monetario).

Ejemplo Actimel: Actimel es malo para la salud. Produces L. Casei y dejas de fabricar defensas. (gancho miedo basado en la salud).

Ejemplo Redbull: Redbull contiene veneno en su composición química. (gancho miedo basado en el daño a la salud).

  1. Los bulos o hoax normalmente contienen una petición de reenvío: Se solicita el reenvío para alertar a otras personas, para evitar mala suerte, para evitar la muerte, o con cualquier otro motivo. El objetivo de esta petición de reenvío reside en captar direcciones IP, crear bases de datos, realizar posteriores campañas de SPAM o simplemente difundir la información falsa el máximo posible.

Recomiendo encarecidamente seguir estas pautas. No es cierto lo que se dice tantas veces: “a lo mejor es verdad y por darle a compartir no pasa nada”. Lo menos grave que puede pasar es la copia de direcciones de correo para enviar spam o la detección de  usuarios especialmente vulnerables por su ingenuidad, que pueden caer fácilmente en las trampas de usurpadores de identidad. De ahí a intoxicar la información para influir en la opinión pública hay un paso. Las quejas contra la manipulación de los medios son constantes, pero suelen olvidar que una información veraz solo es posible si el lector asume su parte de responsabilidad.

 

Vídeos contagiosos

¿Qué tienen en común un programador de videojuegos que baila alrededor del mundo, una miss adolescente que desvaría en su respuesta final, un orgulloso papá que baila con su hija en su banquete de bodas y dos bebés gemelos parlanchines? Todos ellos han protagonizado vídeos que han batido records de visitas en Internet.  Se trata de un curioso fenómeno en el que cabe de todo: humor, tragedia, morbo, espectáculo…  Siempre que se emplee una cámara (a menudo más que doméstica) para inmortalizar el momento y cause sensación en webs, blogs y redes sociales, nos encontramos ante un vídeo viral.

El terrorífico espectáculo protagonizado en una cafetería por una chica con falsos poderes telequinéticos para promocionar el remake de Carrie ha sido la última sensación viral. Se emplea un recurso que da mucho juego: el engaño. En esta ocasión, se sorprendió a los improvisados espectadores que contemplaron la escena sin saber lo que iban a encontrar.  A los que vieron el vídeo en Internet,  se les mostró previamente un making off en el que se descubrían los trucos. Quienes vieron la acción en directo  quedaron aterrorizados, pero  un vídeo basado en efectos especiales no sería creíble para nadie que lo viese en Internet. De ahí que el gancho para llamar la atención sea descubrir el pastel, algo inverso a lo habitual.

Esta peculiar forma de promocionar una película (algunos despistados lo han llamado tráiler) demuestra la asimilación por parte de la industria audiovisual de los hallazgos surgidos gracias a los nuevos medios. Ídolos musicales tan dispares como Justin Bieber y Lana del Rey triunfaron gracias a sus vídeos virales. Sin embargo, no todos los nuevos talentos aparecidos en la red ambicionan el estrellato en los medios convencionales. Hay personajes cuya razón de existir es Internet. El star system ya no es lo que era desde que cualquier crío puede convertirse en una celebridad mundial de la noche a la mañana sin salir de su habitación. Esta salida del anonimato puede ser traumática cuando no es voluntaria. Los casos más escandalosos son los vídeos de contenido sexual difundidos sin consentimiento de sus protagonistas, convertidos contra su voluntad en inesperadas estrellas porno. Un caso menos morboso, fue el de la joven estudiante y atleta entrevistada después de una competición, que llamó la atención de miles de internautas por algo de lo que no tenía la culpa: su extraordinaria belleza. Sorprendida y horrorizada ante su popularidad, rechazó todas las ofertas que le hicieron, y pidió que se retirase el vídeo, las páginas de fans que le dedicaron y que los medios no publicasen su nombre. Afortunadamente, no todos los personajes mediáticos involuntarios se sienten abrumados por su popularidad y algunos aprovechan sus quince minutos de fama.  Independientemente de que el éxito sea deseado  o sorprendente, cabe hacer una distinción entre quienes desean o alcanzan la popularidad y los que utilizan los vídeos virales con otros fines: la denuncia social, la búsqueda de empleo, la transmisión de un mensaje religioso, filosófico, poético…

En nuestro país, tal vez el fenómeno viral más potente de los últimos años sea el discurso de Ana Botella y su “relaxing cup of café con leche”.  De ahí surgieron vídeos alterados e infinidad de parodias. El surrealismo y el humor parecen inevitables en la cultura española. Hemos contactado con el polifacético artista Javier Ideami, que utiliza a su álter ego Volandino González para grabar vídeos protagonizados por un disparatado astronauta. La primera aparición del personaje tuvo lugar las pasadas Navidades, cuando ganó el concurso convocado por una conocida marca de vinos espumosos. Desde entonces, Volandino ha intervenido en la final de la Super Bowl, ha dibujado enormes figuras en la arena y ha grabado un disco de rap acompañado por un coro de calabazas alienígenas.  Esto es lo que aconseja Ideami a quien desea grabar un vídeo viral: que ante todo haga algo por lo que sienta pasión y que le divierta. El conseguir repercusión es muy impredecible. El autor de cortometrajes de acción real y animación, fotógrafo experto en retoque digital, compositor de bandas sonoras, pianista, cantante, ingeniero informático, etc es consciente de que no existe la fórmula del éxito. Sobre las nuevas formas de expresión asociadas a las TIC, Ideami considera que El arte cada vez se hace más interactivo. Hasta ahora ir al cine o a un museo eran experiencias con un alto grado de separación entre la audiencia y el producto. Al preguntarle si los vídeos virales pueden alcanzar más repercusión que una obra pretendidamente “seria”, apuesta por compaginar ambas vertientes: es importante explorar ambas vertientes, el seguir construyendo una obra que refleje tu visión, desarrollada de forma meticulosa y paciente, mientras en paralelo se producen también pequeños experimentos virales o no virales que nos permiten explorar nuevos caminos y arriesgar sin tener que depender de grandes presupuestos. No hacen falta muchos medios para hacer un vídeo viral: una cámara, un ordenador con conexión a Internet. Lo que no tiene precio es una idea brillante. Anímese a intentarlo. Tal vez la próxima sensación viral sea usted mismo/a.

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